El Pigu se impuso en el Abierto del Litoral
El Abierto del Litoral de golf volvió a tener acento tucumano, como en 2006. La cuarta jornada del torneo prometía un duelo entre Andrés Molina y Andrés Romero, pero el Pigu apareció en toda su dimensión en la definición, mostrando potencia desde el tee, una gran capacidad de recuperación, un buen juego sobre el green y también la suerte del campeón para quedarse con la Copa 141 Años del Diario La Capital al firmar ayer una tarjeta de 68 golpes (-2) y totalizar 268, 12 bajo el par.

Desde el comienzo mismo de la ronda la emoción dijo presente. En el hoyo uno, Romero pegó cuatro veces su tiro de salida ya que creyó que las tres primeras pelotitas estaban fuera de los límites y terminó con el par de la cancha. Esto hizo que luego el tucumano intentara recuperar su juego, pero Mauricio Molina se le puso a tiro, producto de birdies en los hoyos 3, 4 y 5; aciertos éstos que dejaron la diferencia en tan sólo un golpe. Sin embargo no logró mantener el ritmo para alcanzar definitivamente al tucumano.
"Cuando se me puso a uno de la punta me concentré un poco más. Salí muy relajado y había tenido mucha suerte en el hoyo 1 y aproveché la suerte del ganador, como dicen todos. De ahí en adelante jugué muy parejo", confesó el Pigu.
El hoyo 9 que fue clave para la definición. Romero marcó un birdie espectacular que repitió en el 10 con un putt de ocho metros. "Cuando la metí en el 9 fue como que me saqué la presión de hacer un birdie rápido ya que estaba ansioso porque no podía embocar", relató el tucumano.
El birdie en el hoyo 13 lo dejó a 5 impactos de Molina y si bien faltaba mucho por recorrer estaba todo casi definido. Pese a los errores (dos bogeys) en los hoyos 14 y 15, el liderazgo nunca corrió peligro. Romero jura que tras lograr esa diferencia no se relajó. "En el hoyo 14 erré en el green, después fallé en el aproach; en el 15 erré en el drive, igual que en el 16, que tuve que hacer par para que la cosa no se complicara ya que había sólo tres golpes de diferencia", recordó el número 30 del mundo.
En el último hoyo el Pigu Romero pegó su salida y cuando parecía que la pelota se iba fuera de los límites, rebotó en uno de los eucaliptus y quedó dentro del campo. "Pegué otro gancho y pude hacer cuatro golpes para cerrar e irme tranquilo. Por suerte ya terminó y me quedé con la Copa", concluyó el tucumano, quien como hace dos años se quedó con el Abierto del Litoral.
Fuente: La Capital. Rosario.



