La Princesa Haya de Jordania en el Hipódromo de San Isidro
La princesa premió a Damasia Lottero (der.), dueña de Rugell Foto: Carlos Lares
Por Gustavo González
De la Redacción de LA NACION
La princesa Haya de Jordania estuvo algo más de una hora en el hipódromo de San Isidro. Pero se nota que no quería ser la personalidad de la tarde, por más que todos estaban pendientes de su llegada desde mucho antes de que el helicóptero que la llevó se posara en una de las canchas de polo del hipódromo. Por más que su nombre acompañaba al del clásico de la fecha y entregaría una copa al ganador.
"¿Podemos ir a ver los caballos?", preguntó en el comisariato, adonde fue invitada para presenciar la carrera, después de saludar a los jockeys del Provincia de Buenos Aires uno por uno. Y se fue para la redonda, donde recibió el aplauso del público. "¡Qué hermosos caballos y qué hipódromo fantástico!", les dijo a Bruno Quintana, presidente del Jockey Club, y a Horacio Bauer, vocal de la comisión de carreras. Quiso saber quién era quién entre los ejemplares que hacían el ca nter y Emilio Marraccini (pocos lo conocen por su nombre y sí por su apodo, "Pingüi") le acercó a Gerardo Werthein una revista Palermo.
La princesa Haya, esposa del jeque Mohammed al Maktoum, máxima autoridad de Dubai y el propietario de sangre pura de carreras más poderoso del mundo, es presidenta de la Federación Ecuestre Internacional y Werthein es el titular de la Federación Argentina, anfitriona del congreso mundial que se realizó aquí.
Pero la princesa no podía volver a Dubai sin conocer San Isidro. De regreso en el comisariato, observó el clásico. Había elegido a Gran Diógenes. Preguntó dónde estaban las gateras de los 2400 metros y al responderle, LA NACION aprovechó para preguntarle si querría compartir con los argentinos un pequeña parte del triunfo de su caballo, Raven´s Pass, en el Classic de la Breeders´ Cup. El abuelo materno del alazán es el gran Lord at War. "Lo sé, por supuesto, y estén seguros que lo comparto con los argentinos", contestó con la sonrisa que la acompañó todo el tiempo. Por momentos, parecía que estaba avergonzada por tantas atenciones y cortesía, pero distendida ante un trato que incluyó algunas bromas; bien lejos del protocolo.
Luego, como para seguir el hilo de la tarde, la princesa fue el centro de la premiación al stud Vacación por el triunfo de Rugell, que le ganó por un cuerpo y medio a Futbolista. Hubo una diferencia clara entre el desarrollo del primero y segundo. La princesa ya había tomado nota de que Pablo Falero es el jinete más ganador en estos días. Y lo confirmó con el segundo aplauso que oyó menos de una hora, aunque esta vez dirigido al uruguayo. Una figura a la que estamos más acostumbrados.




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