Ryder Cup: Sergio García, como pez en el agua
Muchos estadounidenses, la mayoría de las estrellas del PGA Tour que no ganan la Copa Ryder desde que Abe Lincoln se fue de Kentucky, consideran a Sergio García una molestia y un dolor de cabeza. García es para el golf como lo que era Pete Rose en su momento para el béisbol, o como lo que Kobe Bryant significa en el básquetbol o Terrell Owens en el fútbol: Es el enemigo que desearías que esté de tu lado.
García siempre saca a relucir su mejor juego en Copa Ryder
"Pueden amarme u odiarme, pero nunca podrán ignorarme", dijo Reggie Jackson mucho antes de que surja García, otro jugador al que era imposible dejar de lado, después de conseguir una victoria. Durante la depresión de la Copa Ryder, una estrella estadounidense dijo, "Perdimos ante 11 caballeros y un muchacho". Y buscando la razón por la que un profesional se dirigiría a otro de esa manera despectiva, me acordé de algo que ocurrió el verano pasado, cuando García perdió un playoff durante el British Open e hizo un festín de autocompasión.
"Debería escribir un libro", dijo, "Sobre cómo no errar un solo golpe en el playoff y después dejar uno afuera", dijo sugiriendo que hubo una fuerza sobrenatural, o algo parecido, que intervino cuando su tiro pegó en el palo del banderín y quedó fuera del hoyo. "Es gracioso ver como los otros jugadores le pegan y su pelota queda a un pie de distancia. La mía pegó y quedó a 20... Tengo que enfrentar a muchos jugadores, además del campo de golf". Estos comentarios surgen otra vez ya que nuevamente, durante este acontecimiento que se da una vez cada dos años, Estados Unidos reunió a sus mejores golfistas, cada uno de ellos inmortal e invicto, y perdieron la Copa Ryder ante el equipo europeo que sabe toda la verdad sobre Sergio García.
Saben que se queja mucho. Saben que es un chiquilín. Y que a veces es un tanto imbécil.
Pero también saben que puede sumar y jugar bien cuando ralamente importa en la Copa Ryder. Si les preguntas, hasta le darían sombra para que lo le pegue el sol de Kentucky con plumas gigantes conformadas por los fanáticos y hasta lo llevarían hasta la primera salida sentado sobre una silla de manos.
Sergio García, el niño rey, tiene 28 años para 12, no para de reírse y de vez en cuando le agarra una que otra rabieta, algo que si a los europeos no les parece simpático al menos los divierte. Después de todo, puede llegar a ser muy aburrido pasar todo el tiempo con 23 caballeros golfistas, cada uno de ellos hablando sólo cuando les dirigen la palabra y por supuesto con un vocabulario muy correcto.
Lo que es seguro es que cuando Sergio García entra en una habitación, se acaba el aburrimiento -- como en 2002, cuando el capitán, Sam Torrance, interrumpió la celebración de la copa para contestarle a García.
García le había dicho a la prensa presente que ganar esa copa había sido "totalmente asombroso". Y después dijo, "Además del nacimiento de mi hijo -- y de mi boda...
Demás está decir que no tiene hijos ni está casado. Fue una broma a costa del capitán. Torrance había dicho cinco minutos antes que esa victoria, sin dejar de ser muy excitante, era un acontecimiento increíble pero que se posicionaba detrás de los días en los que se convirtió en u esposo y después en padre.
"Espera un momento", Torrance le dijo a García. "Cuando tengas un hijo te darás cuenta de lo que estoy diciendo. Eso ha sido para mí mucho más importante de lo que hemos logrado hoy aquí".
"¿Qué estaba diciendo?", dijo la joven estrella. "Te estabas sacando el pie de la boca", dijo el capitán. El muchacho irrefrenable hizo caso omiso al comentario del capitán. Simplemente siguió hablando. "Lo cierto es que ha sido una semana increíble...".
En15 oraciones, García pronunció "increíble" unas tres veces, "genial" unas cuatro veces y "sorprendente", dos. Y al final dijo:"Me encantaría que así sea dentro de un par de años". Con el último comentario hacía referencia a la Copa Ryder. "Amo esta Copa", dijo cuando estaba jugando los partidos. "no podría vivir sin jugarla, es increíble".
En cuatro Ryders, García ha jugado 20 partidos y ganado 15 puntos. (Tiger Woods en 25 partidos ha sumado 11 puntos). García no ha hecho nada extraordinario cuando juega solo, con una marca 1-3 en singles. Pero jugando con un compañero quedó 13-1-2, ganó ocho enfrentamientos en los que pega una vez cada jugador y quedó con una marca 5-1-2 en mejor pelota.
Su afinidad por esta copa ya era evidente desde antes. En 1999 en Brookline, Mass., el capitán europeo, Mark James, dijo que García se perfilaba como Seve Ballesteros, el gran maestro del golf español. "Sergio prácticamente ha sido un reemplazo de un joven Seve", dijo James.
James recordó una situación con García, quien en ese momento tenía 19 años. Él quería que sus compañeros de equipo vieran un lanzamiento que estaba grabado. "Dijo, 'Vean esto, el siguiente hoyo. Véanlo, véanlo". Y no filmaron lo que había ocurrido. Cuando me di cuenta le estaba arrojando cosas al televisor. Siempre está encendido...y definitivamente ha sido una fuerza positiva para el equipo".
El gran escocés, Colin Montgomerie, aplaudió a García después de la victoria de 2004 en Oakland Hills.
"Creo que cualquiera que consiga cuatro puntos y medio es muy bueno", dijo. "Pero que sea el más joven y que cuente con esa personalidad efervescente hace que sume mucho para el equipo".
El hombre dijo "efervescente". Las transcripciones de la Copa Ryder dan testimonio de ello. Tengo una lista de la cantidad de veces que expresiones positivas, incluso efervescentes, salieron de la boca de Sergio García durante algunas de las conferencias:
Genial, 68 veces. Divertido, 19 veces. Disfrutar, 17. Increíble, 15. Cómodo, 15. Agradable, 10. Lindo, ocho. Amo, siete. Feliz, seis. Además de asombroso que registramos dos veces, dulce (una vez) y maravilloso (también una vez).
De modo que los europeos lo aman. Y por lo tanto los estadounidenses lo detestan.
En uno de los días más graciosos en los Estados Unidos, durante el campeonato del PGA en 1999, García dejó una pelota colgando en una rama de un árbol y saltó como un antílope para ver donde había quedado. Pero ese fue el mismo día en el que le hizo un gesto a Woods que muchos testigos interpretaron como, "Ahora voy por ti". Pero García lo negó rotundamente.
Nunca se ha hecho pública y ha llegado a los titulares una pelea entre Woods-García, pero no ha sido por falta de esfuerzo periodístico. Durante un evento que se transmitió por televisión, algunos reporteros afirmaron que García se había excedido en los festejos cuando derrotó a Tiger, quien se había sentido mal todo el día. Pero nuevamente, García negó todo.
Hay una buena razón por la que las desmentidas de García nunca fueron aceptadas. A pesar de tener un buen comportamiento en la Copa Ryder, necesita mandarse de las suyas con algún estadounidense. En 1999, perdió un single ante Jim Furyk y dijo: "Jugó bien. Acertó con el putter. Espero que los demás jugadores del equipo estadounidense después no digan, 'No hemos jugado bien con el putt', me cansé de escuchar lo mismo toda la semana".
En 2004, tras haber jugado bien y con el sentimiento de que sus logros no habían sido reconocidos, García le dijo a los medios de prensa: "Aunque no lo crean, hay gente que también juega bien al golf fuera de los Estados Unidos". Un psicólogo también podría decir que los estadounidenses no quieren a García porque es quien les hacer acordar de sus decepciones en la Copa Ryder. Los estadounidenses quedaron como un equipo mediocre, mientras que García ha demostrado que es uno de los mejores jugadores cuando la competencia es en equipo. "Quizás haya jugadores que sobresalen en majors, como ser Tiger", dijo García. "Quizás yo este hecho para jugar la Copa Ryder".
Durante el British Open de 1999 en Carnoustie, en el primer hoyo que jugó como un profesional en un major, García hizo un triple-bogey. Después de eso, término con 89. García derrotó a dos juagares en ese torneo. Quizás nadie le haya explicado cómo son las cosas. La vida es dura, injusta y seguramente habrá días en los que preferirías estar en otro lado. De todas maneras, después de conocer el resultado se fue corriendo a los brazos de su madre. Con ella se quejó. No lloriqueó ni se lamentó.
Nunca más jugó tan mal y en muchos majors ha tenido performances impecables: dos veces quedó segundo, ocho veces entre los primeros cinco y 13 veces entre los primeros diez. No es que se preocupe demasiado por la gallina de los huevos de oro. Ya cambiará. Hace tiempo que insiste en que la Copa Ryder es tan importante como los majors para él. Al menos, en la Copa Ryder, después de hacer que los inmortales se vuelvan mortales y de derrotar a los imbatibles, terminó la sesión diciendo, "No hay nada más placentero que ganarle a los Estados Unidos". Algo que causó la risa de muchos de los presentes.
Fuente: golfdominicano.com



